Capitulo 199: No...Toques!
Santiago bajé del auto.
César, que acababa de chocar contra el volante y se estaba recuperando, a Santiago acercarse y golpear su
ventana.
En los ojos de César brillé un atisbo de culpabilidad. Bajo la ventana y Santiago, con una sonrisa
fria, dijo:
-¢Quién iba a ser, sino tu? ;Qué haces siguiéndome?
César empez6 a defenderse, negando que lo seguia. Pero de repente, el ruido de varios motores lo interrumpid,
y enseguida, varias furgonetas rodearon a ambos, de las cuales descendieron innumerables hombres armados
con palos.
Eran hombres de él. César sabia que Santiago, con su astucia, posiblemente lo habia atraido a propdsito.
En ese momento, cualquier explicacién seria inttil para Santiago. Entonces, en lugar de tratar de escapar con
excusas, César decidié que esa noche seria el fin de Santiago, cumpliendo asi su
misién.
-¢Por qué?-pregunté Santiago, su mirada se endurecié ain mas al ver a la gente a su
alrededor.
César, con un gesto despreocupado y una sonrisa, contestd:
-Sandy, solo estoy cumpliendo un encargo. De otro modo, con nuestra relacién, no te haria nada. Mira, incluso
Le mostré a Santiago una herida vendada en la pierna.
-¢Qué benefite dieron? -pregunté Santiago con una sonrisa fra.
César no oculté nada:
-Mi hermana prometié dael veinte por ciento de las acciones de Grupo Sanchez. Con ese
porcentaje, puedo controlar el grupo.
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-Sabes cémo son mis hermanos. Si nobuscan a mi, buscaran a otro. No puedo permitir que
ese porcentaje caiga en manos de otros, asi que lo siento, Sandy, pero no tengo otra opcién.
Santiago lo comprendié todo. El intento de asesinato de los hombres de Guillermo habia fallado, afectando a la
familia Gomez de Coralia. Guillermo siempre habia querido usar a alguien més
para deshacerse de Santiago en Coralia, asi podria tomar el control de Corporacién Mendoza con las manos
limpias. Pero lamentablemente...
-iCrees que... ellos podrén acabar conmigo? -pregunté Santiago, mirando fijamente a César.
Con el rostro palido y una herida sangrante en el hombro, César, lleno de confianza, respondid:
-Sandy, eso depende de ellos.
Dicho esto, César piso el acelerador, abriéndose paso a través del auto de Santiago, Los
hombres con palos se acercaban cada vez mas a Santiago. César se detuvo no muy lejos. ansioso por confirmar
la muerte de Santiago. Se quedé en su auto, observando tranquilamente. Justo cuando parecia que Santiago
serfa superado, una docena de autos llegaron.
César se sorprendid, adn sin reaccionar, cuando de los autos descendieron innumerables
personas que rapidamente sometieron a sus hombres.
(Qué estaba pasando?
Habla confirmado que Santiago habia evitado a los guardaespaldas de habia ido solo en su auto, pero...
icémo...?
ones del Desierto y se
iEra una trampa! César se cuenta de algo, y entonces a Santiago mirando en su direccién. Casi por
instinto, César se estremecid. Sin dudarlo, acelerd y huyd. Pero ;cémo iba Santiago a dejarlo escapar?
-iDeténganlo! Cértenle un dedo y envienselo a mi hermano Guillermo-ordené Santiago
friamente a Thiago, quien acababa de llegar.
Thiago asintié y persigui6é a César en su auto. Antes de irse, Thiago le dijo a Santiago:
-Don, la dona... vaya a ver a la dofa primero.
Thiago no dijo mas, pero Santiago ya intufa algo. Sin perder tiempo, Santiago se dirigi6 a toda velocidad a Villa
de Los Pinare
En Villa de Los Pinares, Santiago a Dylan esperandolo en la puerta tan pronto salié del
ascensor.
-Sandy, Valentina... -Dylan rapidamente le contd lo que habia sucedido después de que llegaron al hotel.
Santiago apret6 los pufios con fuerza.
No podia perder ni un minuto mas. Abrié la puerta con su huella digital, y la casa estaba a
oscuras.
Sin encender las luces, se dirigié directamente a la habitacién de Valentina, pero encontré la puerta cerrada y
oy6 el sonido del agua corriendo en el bafio.
Valentina se lavaba frenéticamente, intentando deshacerse de la sensacién de asco.
Agradecia que Dylan y los demas llegaran antes de que Noah la violara.
-Maldicién -maldijo Valentina, pero el dolor en su lengua mordida la hizo temblar.
El sabor metélico de la sangre llené su boca. Necesitaba tratar la herida.
Después de una hora, Valentina finalmente cerré la ducha.
Santiago, al oir que el agua se detenia, se sobresaltd y se acercé para tocar la puerta, pero temia asustarla.
En ese momento, Valentina abri6 la puerta.
Al ver a Santiago, Valentina se sorprendié un momento.
Sus miradas se encontraron, y aunque Valentina se cuenta de por qué estaba alli, rapidamente entendié que
debi haber sido Thiago quien avisé a su marido.
Valentina...
-Déjpasar...
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Ambos hablaron al mismo tiempo. Santiago un paso hacia ella, como si quisiera abrazarla, pero el tono frio
de Valentina lo detuvo.
Después de un momento de duda, Santiago se hizo a un lado para dejarla pasar.
Valentina, sin mirarlo, fue a buscar el botiquin.
Hablar, aunque solo fueran tres palabras, le habia causado un dolor agudo en la boca.:
No queria ir al hospital. En el botiquin habia todo lo necesario: medicamentos para detener la sangre,
medicamentos para heridas externas.
Répidamente regresé a su habitacién con el botiquin, y al entrar, intentd cerrar la puerta, pero Santiago se
adelanté y entré en la habitacién.
Valentina lo miré un momento, pensando en echarlo, pero no queria abrir la boca y mostrar la
sangre.
Seria demasiado impactante.
Sin decir una palabra, Valentina se dirigi6 al bay escupi6 la sangre en el inodoro.
+15 RONOS
Valentina...
Al ver la sangre, Santiago se apresur6 a entrar. Pero antes de que pudiera decir algo, la fria mirada de Valentina
lo detuvo:
-No...toques. Solomordi la lengua, no es para tanto..
Cada palabra le causaba un dolor agudo a Valentina. Santiago, temblando, lleno de dolor y sin saber qué hacer,
solo podia mirar cémo Valentina se aplicaba el polvo de medicina en la boca. sintiendo su dolor.
Después de tratar la herida, Valentina estaba cubierta de sudor. Salié del bafo, pasé junto a su marido como si
no existiera, apago la luz y se acosté en la cama, como si nada hubiera pasado. como si fuera una noche normal.
En la oscuridad, la respiracién de ambos era claramente audible. Santiago se acercé cuidadosamente. Valentina
sabia que queria consolarla, pero las imagenes que habia visto en el hospital seguian en su mente. En la
oscuridad, una sonrisa fria se dibujé en su rostro. Se volvié de espaldas a la puerta.
Santiago se acercaba a la cama cuando Valentina de repente dijo:
-Voy a dormir.